Aunque entre regiones, ciudades y países hayan existido innumerables variedades, calidades y tipos de cerveza, los ingredientes que desde la Edad Media se han utilizado para fabricar esta bebida son fundamentalmente: la malta, el lúpulo, el agua, y la levadura de cerveza.
El proceso del malteado consiste en poner en remojo los granos de cebada hasta que comienzan a germinar, luego se trasladan a depósitos de germinación a fin de lograr el punto optimo. Después se aplica una corriente de aire caliente y seco para detener la germinación, y se van tostando lentamente.
Por el tiempo que se emplea en el tostado, la cerveza tendrá un color claro, ambarino, oscuro o rojizo.
La malta obtenida se mezcla con agua muy pura para obtener el mosto el cual se filtra previamente y después se lo hierve por un tiempo controlado, añadiéndole el lúpulo que le dará, el sabor amargo y a la vez la hará más agradable aromática y refrescante.
El siguiente paso es la clarificación de la cerveza, este liquido clarificado se somete a enfriamiento de 8 o 10 grados centígrados, lo que favorece la multiplicación de la levadura, la cual consume los azucares del mosto y los transforma en alcohol y anhídrido carbónico.
Después de 2 o 3 semanas el liquido se vuelve a filtrar, para eliminar las levaduras en suspensión, quedando listo para ser embasado en botellas, latas o barriles.
Por ultimo se procede a la pasteurización de las botellas.
¿Cuál es la bebida más antigua del mundo?
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